Bailando Salsa


Siempre creí tener dos pies izquierdos. Un día, mi esposa me comentó que iban a abrir clases de salsa en pareja y que le gustaría que nos inscribiéramos.
Primero pensé: “tengo dos pies izquierdos, qué pena”. Sin embargo, inmediatamente recordé que mi esposa y yo, nunca habíamos estado juntos en una clase.
Así es que de inmediato le dije que sí, no sin antes recordarle que tengo dos pies izquierdos y pedirle un poco de paciencia.
Para mi, la experiencia de aprender algo junto a mi esposa, era suficiente.
Llegó la primer clase, todos principiantes, los esposos estábamos confundidos y apenados. Todos con dos pies izquierdos.
Entró el profesor Alex, nos explicó cómo se llevaría la clase y con mucha paciencia empezó a enseñarnos lo más básico de la salsa.
En cada clase nos divertimos, reímos, tenemos uno que otro choque, hacemos amigos. Ya cumplimos un año bailando.
Lo más importante que he aprendido, además de la salsa:

  • Aprender algo nuevo con mi esposa, es volver a ser novios, cómplices.
  • La importancia de un profesor que te enseñe al mismo tiempo la técnica y el gozo en lo que haces.
  • Abrirme con entusiasmo, a algo que nunca hubiera pensado.
  • Disfrutar la música.
  • Todo esto aplica en lo personal y en los negocios. Esa es la riqueza de continuar aprendiendo. Estamos hechos para seguir aprendiendo y creciendo.
    ¿Cuántas veces me cerré a cosas que parecían ajenas a mi?
    En el pasado varias veces, tal vez muchas.
    A partir de hoy, listo para el ritmo que venga.

    Leave A Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *