¿Quién cuida tus puntos ciegos?


¿Alguna vez manejaste en una avenida, sin espejos retrovisores? Es horrible, sientes que no ves nada. Cambiarte de carril es complicado, si escuchas un ruido no sabes de donde viene. Voltear te distrae.
Los retrovisores están ahí, para que podamos ver los puntos ciegos con facilidad, un rápido vistazo y sabes qué pasa a tu alrededor, todo es más fácil.
En todos los ámbitos de nuestra vida tenemos puntos ciegos, en lo profesional, personal, emocional, espiritual, familiar, deportivo, en todos lados.
Entonces ¿cómo hemos sobrevivido? Con nuestros familiares, amigos y compañeros, ellos son nuestros retrovisores.
Sin embargo, es muy importante que de vez en cuando, le demos una repasada a cada ámbito y comprobemos:

  1. Si realmente tenemos retrovisores
  2. Si son los retrovisores que necesitamos
  3. Dónde encuentro los que necesito
  4. Cómo agradecerles y ser recíproco

Nota importante, estoy usando una cosa, el retrovisor, solo como una analogía.
Lo aclaro porque nuestros retrovisores, son personas que aportan su cariño, experiencia y profesionalismo para ayudarnos a ver nuestro lado ciego.
Por eso es importante que revises y actualices quienes son tus retrovisores. En cada ámbito de tu vida, te vas a desarrollar y las personas que pueden ayudarte cambiarán dependiendo de cada etapa.
Es muy importante, que tengas esto presente, porque debes ser muy agradecido con las personas de las etapas anteriores y explicarles que vas a una nueva etapa.
Tus padres te enseñaron miles de cosas cuando niño, sin embargo, no te pueden explicar como ser mejor corredor de maratones, por mucho que te amen y lo intenten.
Así es que debes tener conciencia de tus puntos ciegos y buscar ayuda, entendiendo lo que implica en cada ámbito. En algunos recurrirás a un amigo experimentado, a tu tío experto o contratarás un entrenador.
Hay cinco cosas fundamentales, en esto de los puntos ciegos:

  1. Escuchar la verdad que te dicen (no lo que quieres escuchar)
  2. Humildad para aceptar el consejo aunque sientas que no estás tan mal
  3. Entender cómo incorporar la mejora en tu persona o bien si no aplica a tu caso
  4. Agradecer a la persona que te está ayudando
  5. Aplicar en tu vida diaria, es lo que te permite crece

Cuando pienses en cuántas personas te ayudan a ver tus puntos ciegos, te alegrarás porque verás que hay mucha gente alrededor que te ayuda, habrá unos pocos que deberías empezar a escuchar y otros tantos que se quedaron en una etapa anterior.
Reciprocidad
Ahora realiza el ejercicio al revés, pensando en qué personas puedes apoyar con tu experiencia y cariño, ayudándoles a ver sus puntos ciegos, para que puedan mejorar.
Recuerda: Hoy por ti, mañana por mi.

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