Adivina Adivinanza


: ¿Qué sabor prefieres? Juanito: el que tú quieras. : Dos de chocolate por favor. Juanito: No me gusta el chocolate. : ok ¿cuál quieres? Juanito: el que tú quieras, menos chocolate.
Estas situaciones pasan en nuestros negocios todo el día a todas horas. Todos creen que somos adivinos, es raro porque no conozco a ninguno y por supuesto tampoco lo soy.
Las adivinanzas, provocan un desperdicio impresionante de tiempo y dinero. Porque un asunto que puede resolverse en segundos, tarda horas o días en aclararse, o bien porque se tienen que hacer retrabajos.
¿Por qué las personas quieren que adivines?
Es curioso, porque las razones que he encontrado son totalmente opuestas:

  • Quiero ver si sabes, por eso espero que adivines qué quiero / necesito
  • No tengo ni idea de lo que quiero, entonces te dejo a ti la decisión / responsabilidad
  • Como tu tienes más autoridad que yo, prefiero que tú me digas aunque yo piense diferente

No hay nada más dañino en una organización que las adivinanzas, además se contraponen a un recurso muy poderoso: preguntar.
Es ridículo: En el relato inicial, yo le pregunto a Juanito y el no me responde, la tercera vez que pase eso, ya no le voy a preguntar, voy a comprar el sabor que yo quiera y Juanito se va a enojar. La cultura laboral de la empresa se deteriora con situaciones como esta.
5 pasos para eliminar las adivinanzas

  1. Explica el impacto negativo de las adivinanzas. Reúne a todo tu equipo y explícales el impacto negativo de las adivinanzas en todos los ámbitos. Nunca uses ejemplos con el nombre de las personas de tu equipo. Para eso está “Juanito”
  2. Enséñale a tu equipo a preguntar. Preguntar es sinónimo de interés por la otra persona, por cubrir su necesidad. Antes de preguntar debes haber estudiado el tema, con ello formularás una mejor pregunta. De preferencia pregunta en vivo o con una llamada telefónica, es más rápido de entender y aclarar. Los acuerdos los pones en un correo.
  3. Enséñale a tu equipo a contestar. Todas las personas deben estar dispuestas a contestar claramente. Respuestas como: Lo que tú quieras o como tú prefieras no son una opción. Siempre contesta de la manera más clara y completa, confirma con quien te pregunta.
  4. Pon el ejemplo. Agradece cuando te pregunten, explícale a la gente cómo reformular mejor sus preguntas. Pero sobre todo sé un ejemplo de cómo se debe preguntar y contestar.
  5. Arraígalo en la cultura de la empresa. Incluye en tus planes de inducción, este ejercicio: : ¿Eres adivino? “Nuevo Juanito“: No. : Yo tampoco. Luego explícale que en la empresa, saber preguntar y contestar es una parte fundamental de la cultura.

Es fundamental que destierres las adivinanzas de tu organización. Saber preguntar y contestar, siempre serán la herramienta más poderosa del trabajo en equipo, que produce resultados positivos para todos.
Recuerda: Sale carísimo adivinar

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